Gruyere, el pueblo natal de H.R. Giger
Suiza… ¡qué gran país!. Ha aportado a la historia de la humanidad el reloj de cuco, a Guillermo Tell, los chocolates de Lindt y Nestlé, la fondue… y para de contar. O eso creía yo hasta el pasado mes de diciembre. Pasar unos días a orillas del lago Leman me sirvió para descubrir que Gruyere no es sólo un tipo de queso sino también el pueblo que le da nombre. Y una lluviosa mañana de diciembre hacia allí se dirigieron mis pasos.
Todo muy bonito al llegar. Un precioso paisaje montañoso, curiosos descubrimientos como que el queso original de Gruyere NO tiene agujeros, que lo de los agujeros es culpa de los franceses que hicieron mal no sé qué parte del proceso, carteles que recogían elucubraciones sobre el origen del topónimo (la culpa, al parecer, es de una familia noble que tenía una gruya en el escudo de armas), un castillo que parecía sacado de las Torres de Bois Maury…
Un paseo rápido, distraído… y nos encontramos una sorpresa. - ¡Mira qué curioso!
- pienso - Tienen un bar dedicado a H.R. Giger. (Sé que todos sabéis quién es Giger, pero por si acaso… es, entre otras muchas cosas, el tío que creó el Alien de la película de Ridley Scott)
- ¿Seguro que es un bar museo de Giger…? - Nos preguntamos sorprendidos tres turistas accidentales (no os fijéis en el bonito paraguas que llevo en la mano, por favor)…
- ¡Que sí, que sí! - nos decíamos unos a otros. - Mira el interior. ¡Si parece la Nostromo!
- A ver los horarios… argh… el Museo está cerrado hasta dentro de dos horas.
- Oye, dice aquí que este es el pueblo natal de Giger…
- ¡No j***s! ¡Tenemos que quedarnos!
- (Agradabilísima voz femenina) No puede ser… tenemos que largarnos, hemos quedado en media hora.
- ¡Noooooooooooooooooooo! ¡No nos queremos iiiiiiiiiiiiiiir!
Efectivamente, al final impusimos nuestra voluntad y nos fuimos. Pero porque quisimos, que conste… (Eso sí, si os pasáis por allí, enviad fotos y contadme qué tal está el museo, que me quedé con las ganas…)










3 comentarios
Espero que aprovechárais esas dos horas en el restaurante que hay bajando del castillo a mano derecha: LE CHALET DE GRUYERES. Raclette a volonté (”toda la que te puedas tomar”) con patatas cocidas y viandas secas. De postre si es espoca unas frambuesas con nata.
Le he dado a la tecla antes de tiempo. Veo que se impuso LA razón.
Cuando me levanté del sofá os escaneo un par de fotos del museo. Que como bien habéis intuído es una mezcla de la Nostromo y el castillo de Cenicienta.
Pangloss
Vimos lo de las frambuesas con nata. Nos apetecían las frambuesas con nata. Y luego decidimos que NO nos apetecían las frambuesas con nata
Las fotos serán muy bienvenidas, te lo aseguro.
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